sábado, 19 de abril de 2008

Se debe respetar la inversión nacional

Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú, el 17 de abril de 2008

El látigo del Rufus

Se debe respetar la inversión nacional

Ricardo Sánchez-Serra *


El Año de las Cumbres puede resumirse como el año de las inversiones, tanto ALC-UE como APEC constituyen una oportunidad para captar la atención del mundo y con ello inversiones para el país (aparte de promover ventajosamente nuestras exportaciones). La coyuntura permite avizorar más puestos de trabajo, mejores rentas para el Estado y, por qué no, transferencia de tecnología, entre otros aspectos.
Hace pocos días el MEF indicó que el crecimiento sostenido de la economía nacional ha permitido crear 900 mil puestos de trabajo en lo que va del actual gobierno y que el PBI per cápita está cerca de los US$ 4,000. Sin duda, cifras auspiciosas y de gran aliento. Luego, el BCR sostiene que el estimado de PBI potencial es de 6.9%, pero que su crecimiento depende de la inversión privada, de lo contrario nuestro techo será de 7% o un poco más. Es decir, en lenguaje sencillo, debemos dinamizar más dinero.
Si anhelamos la llegada de capitales frescos como los que ya anuncia, por ejemplo, la Cámara de Comercio Americana en Perú (Amcham Perú), a raíz del TLC con EE.UU., entonces también deberíamos estimular una cultura por la inversión y reinversión de los propios capitales peruanos.
Recientemente, una empresa de supermercados había presentado a la Municipalidad Distrital de Jesús María una propuesta de modernización y ampliación de su centro comercial y al ser presentada a los propios vecinos en varios días de conversatorio generó la oposición de un grupo de residentes que convocaron a otros vecinos para orquestar un rechazo, derecho que ciertamente les asiste, pero que no justifica un maltrato a una empresa que acudió dialogante y confiada en las formalidades ediles.
Es obvio que las denuncias mediáticas (verídicas o falsas) contra el burgomaestre Enrique Ocrospoma, por imputársele que negociaba áreas de propiedad vecinal (asunto aún por definirse y aceptarse legalmente por las partes, ya que la municipalidad las gestiona como suyas), hayan generado una medida asustada que a todas luces maltrata al inversionista privado: el imprevisto rechazo de la municipalidad al proyecto, luego de haberlo admitido y permitido que asuma una serie de procedimientos encaminados a obtener autorización, conforme a ley.
La determinación municipal ha sido consecuencia del ruido adverso provocado por potenciales electores que vociferaron la revocatoria del alcalde. Al margen del proyecto, cuyo rechazo o aceptación mayoritaria hubiera sido interesante conocer, vía mecanismos serios (¡y eso es democracia!), la actitud de la autoridad debió ser sincera y respetuosa -desde el principio- con una empresa que tocó la puerta y cumplió con las reglas que la casa impuso. Se debió advertir al supermercado que había dudas sobre la propiedad de las áreas a concesionar (no vender).
¿Qué hace que las corporaciones extranjeras sean mejor tratadas por las autoridades locales y sus edificaciones no encuentren oposición para ser construidas? Por supuesto merecen deferencia y seguridad legal, pero ¿no merecen el mismo trato las empresas nacionales, como posibilitarles acuerdos justos para beneficio de todos?
Recordemos las últimas palabras del presidente García en su artículo '¿Cómo gobernar entre todos el país?': 'Todas las autoridades deben comprender que gobernar no solo es gastar, sino también recaudar ingresos y, además, generar la inversión con la que puede crearse más infraestructura e ingreso'.