jueves, 24 de julio de 2008

La República Árabe Saharaui Democrática debe ser respaldada por la comunidad internacional

Publicado en el diario El Peruano, de Lima-Perú, el 23 de julio de 2008


DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS
La RASD debe ser respaldada por la comunidad internacional
Ricardo Sánchez-Serra
Periodista

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) proclamó su independencia en 1976 y es reconocida por más de 70 países. Su movimiento liberador, el Frente Polisario, luchó contra el colonialismo español y contra las naciones invasoras: Marruecos y Mauritania.
Ubicado en el Sahara Occidental, su territorio fue considerado por las Naciones Unidas (ONU), pendiente de descolonización. Si bien España la abandonó, jurídicamente sigue siendo la potencia colonizadora. Marruecos es sólo una nación ocupante y Mauritania abandonó el territorio en 1979.
La Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció por unanimidad la no “existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental por una parte, y el reino de Marruecos o el conjunto mauritano por otra”. Con este fallo el único camino que queda es formalizar la libre determinación de los pueblos. Para ello, la ONU logró un alto al fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, en 1991, y creó la Misión para el Referéndum en el Sahara Occidental, que debía haber convocado a una consulta popular, en febrero de 1992, la cual hasta ahora no se realiza por la intransigencia de Marruecos, que reclama el territorio como suyo (Rabat sólo quiere que en la cédula de votación figure la autonomía y la anexión a su país, mientras que el Polisario, desea se incluya ambas opciones más la independencia, una actitud más democrática). Sin embargo, gran parte del pueblo saharaui (unas 200 mil personas) se encuentra en los campos de refugiados de Tinduf, siendo ayudado por la caridad de algunas naciones, pero, sin duda, su situación empeora.


El Perú reconoció a la RASD en 1984 y el primer embajador saharaui presentó sus cartas credenciales al presidente Alan García Pérez en 1987. Empero, en 1996, Torre Tagle congeló las relaciones. El 24 de octubre de 2005, los candidatos presidenciales Alan García, Valentín Paniagua Corazao, Lourdes Flores Nano y Alberto Andrade Carmona, entre otros, enviaron una misiva al entonces mandatario Alejandro Toledo, solicitando que el Perú restablezca las relaciones para “respetar la libre determinación de los pueblos, su derecho a la autodeterminación y respeto a sus fronteras”, ya que es una situación “injusta” y “flagrantemente contradictoria con los principios de nuestra diplomacia”.
Por más que numerosas cancillerías apoyen los esfuerzos de la ONU, ésta se muestra incapaz de solucionar el problema saharaui y es una amenaza para la paz en el norte africano, más aún con la pérdida de confianza que enfrenta su enviado especial Peter Van Walsum, quien señala, entre otras polémicas opiniones, una verdad: hay que aceptar “la realidad política” de que no hay suficiente presión internacional sobre Marruecos para que acepte la posibilidad de ceder el control del territorio que ocupa desde 1975. El proceso de negociación emprendido por Marruecos y el Frente Polisario no lleva a ninguna parte.
Sobre la base del fallo de la Corte de La Haya que sostiene que Marruecos no tiene ningún vínculo sobre el territorio del Sahara Occidental y que, por tanto, el pueblo saharaui tiene derecho a su autodeterminación, es que la RASD debe ser reconocida y respaldada aún más por la comunidad internacional.
En este contexto, recientemente, el presidente García prometió al gobernante saharaui Mohamed Abdelaziz restablecer prontamente las relaciones diplomáticas.