martes, 10 de julio de 2012

CAJAMARCA: ¿CUAL ES LA MOVIDA DEL GOBIERNO?



                                                                              Embajador    J. Eduardo Ponce Vivanco


Lo que vimos ayer en Cajamarca es el diálogo por el diálogo, sin importar adónde se llega. No concibo estrategia de negociación más ingenua. Los “facilitadores” comienzan por ir a Cajamarca, el escenario de la confrontación (¿por qué no plantearon un encuentro en  Chiclayo, por ejemplo?); divulgan el lugar de la reunión:  una iglesia presbiteriana que es inmediatamente rodeada por una turba vociferante, con todos los medios colgados por la TV y la radio; aceptan la presencia de los más recalcitrantes, incluyendo a Saavedra del MRTA y otras fieras parecidas; curas de diferente ropaje  (especialmente los franciscanos que apoyaron a los violentistas en su iglesia de San Francisco) salen al balcón a calmar la impaciencia de los 
sitiadores que no cesan de gritar consignas con voces amenazantes. 



Finalmente, los "facilitadores" (sotana ad hoc para evadir responsabilidad ante resultados negativos) y los radicales ofrecen una conferencia de prensa en la que dicen que la reunión ha sido estupenda, alentando expectativas envueltas de sensiblería y prometen presentar un interminable pliego de reclamos al gobierno.



Después del show, la edición digital de El Comercio informó ayer que:



"El sacerdotote Gastón Garatea afirmó que una vez que el Ejecutivo y el Gobierno Regional de Cajamarca cedan en sus posiciones sobre Conga espera que se forme una nueva mesa de diálogo donde “ya no estaríamos presentes, sobramos. Todo esto lo conversaré con Cabrejos. No pretendemos ni debemos resolver el conflicto”, manifestó. Indicó que, si el Gobierno Central levanta el estado de emergencia y Yanacocha suspende la construcción de los reservorios, el otro lado “debe volver a la discusión sobre si es posible Conga o no”.



Es decir, la movida de los pastores es para volver a fojas cero, para blanquear a los demagogos violentistas y para retornar a una situación cero,  desde la cual el gobierno quedará necesariamente mal y el principio de autoridad más mellado que antes. Ni qué decir de la empresa inversionista que perderá con la ley en la mano, y tendrá que refugiarse finalmente en el CIADI con una demanda millonaria contra el gobierno, que sería el inicio de nuestro desprestigio como destino de inversiones. ¿Y la Iglesia estará de por medio?

  

Como si no fuera suficiente para anticipar la "estrategia" que siguen los teólogos de la liberación que el Gobierno ha escogido como "facilitadores", el Padre Garatea, según la versión de El Comercio,  "Consideró que legalmente solo debería conversar con el presidente regional, Gregorio Santos y autoridades elegidas, pero que “por cuestiones prácticas” pueden ser incluidos los dirigentes Marco Arana y Wilfredo Saavedra". No sorprende pues, que los “faciltadores” hayan excluido al Colectivo Cajamarca que, como la inmensa mayoría de cajamarquinos, apoya la inversión en el proyecto Conga.



Frente a este cuadro es obligatorio preguntarse  por el verdadero objetivo que persigue el Gobierno: ¿Crear un tinglado para ceder, después de tanto esfuerzo y reconciliarse con los radicales que votaron por Humala en Cajamarca? ¿O es que carece de la lucidez necesaria como para procesar y superar situaciones complejas en función de los intereses de la Nación?