martes, 10 de julio de 2012

El tiro por la culata

Martes 10 de julio 2012

El tiro por la culata

Por: Uri Ben Schmuel
 
El tiro por la culata
 
Poco antes del mediodía del lunes –mientras 500 personas gritaban “Iglesia de los pobres y no de las mineras”– empezaron las conversaciones entre monseñor Cabrejos y el Gobierno Regional de Cajamarca. Algunos creen que será un diálogo de sordos. Pero eso no es lo que opina, en certero artículo en el portal Generacción, nuestro amigo –y columnista de este diario– Ricardo Sánchez Serra. Esto es lo que dice, ligeramente editado. Lean con atención.

“Hasta enero del 2012, monseñor Miguel Cabrejos, arzobispo de Trujillo, era presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y tenía convencido al Gobierno y al presidente de la República que era el jefe de la Iglesia Católica peruana. Y no era así. No existe tal ‘jefe’. Cada obispo es autónomo y depende directamente del Papa (…) La CEP, de acuerdo al Derecho Canónico, es la Asamblea de Obispos de una nación. El presidente de dicha conferencia es hoy monseñor Salvador Piñeiro, quien solo puede hablar en nombre de todos los obispos, cuando estos se lo faculten. En la mayoría de los casos habla a título personal y los periodistas creen erróneamente que al declarar y ponerle el cargo, habla en nombre de la Iglesia Católica peruana.

“Por eso, son esclarecedoras las declaraciones del cardenal Cipriani, quien sostuvo que la iglesia peruana no es la que facilitará el diálogo entre el Ejecutivo y el Gobierno Regional de Cajamarca, sino monseñor Cabrejos y el padre Garatea, a quienes les deseó éxito en esta labor ‘extremadamente compleja’.

“Cabrejos y Garatea serán facilitadores solo a título personal, no es la iglesia la mediadora (…) Lo que no ha medido el Gobierno es que ambos son apologistas de la Teología de la Liberación. Ambos son caviares y que no se sorprenda que la balanza se incline para los subversivos antiConga, que como dijo el cardenal deberían pedirle perdón al país por los muertos durante las protestas antimineras. Por algo Gregorio Santos los aceptó de inmediato. El tiro le puede salir por la culata al Gobierno…”.

Publicado el 10 de julio de 2012 en el diario La Razón.