miércoles, 26 de febrero de 2014

Sáhara Occidental y promesa peruana

Publicado en el diario LA RAZÓN, de Lima-Perú, el 26 de febrero de 2014



Sáhara Occidental y promesa peruana
Ricardo Sánchez Serra 

El 27 de febrero se cumple el 38 aniversario de la fundación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que fue reconocida en 1984 por el gobierno constitucional de Fernando Belaunde. Las relaciones fueron suspendidas sin explicación en 1996.

Luego de la invasión de Marruecos al Sáhara Occidental, en noviembre de 1975, miles de saharauis huyeron de la matanza, de las bombas napalm y fósforo, y se instalaron en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Ellos anhelan regresar a un Sáhara independiente, hoy aún más dividido por la construcción marroquí del muro militar más grande del mundo, que alberga 10 millones de minas. 
       
En los territorios liberados del Sáhara Occidental se fundó la RASD reconocida por más de 80 países. De acuerdo al Derecho Internacional para ser un considerado un Estado es necesario ostentar tres requisitos: territorio, población, gobierno y autoridades. La RASD los cumple. 



Marruecos, dirigido por Mohamed VI, comete genocidio contra el pueblo saharaui: todos los días hay violaciones de sus derechos humanos, golpes y torturas contra la indefensa población saharaui en los territorios invadidos. Les impone y cambia los nombres para despersonalizarlos y pierdan su identidad; obliga el idioma francés cuando su segunda lengua es el español. Asimismo, pretende cambiar sus costumbres ancestrales y eliminar su cultura; roba sus recursos naturales ante la indolencia del mundo, como los fosfatos y el rico banco pesquero.         Lo mencionado ha sido denunciado por numerosas organizaciones de derechos humanos  y por las Naciones Unidas.     

El pueblo saharaui es una nación diferente a la marroquí;  que tiene derecho a la autodeterminación, consagrado en numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y en un dictamen histórico de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que señala la no existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y Marruecos.       


Los saharauis y las organizaciones prosaharauis en el Perú y el mundo,  se enfrentan al lobby marroquí, que compra conciencias de políticos, periodistas e intelectuales y que aprovecha la desinformación que existe sobre el Sáhara Occidental.       

El pueblo saharaui necesita la solidaridad de gente con valores y decencia, comprometida con la verdad y la justicia, y con la defensa de la libertad y el respeto, que es la base de toda convivencia civilizada.

El presidente Ollanta Humala debe cumplir su promesa y restablecer las relaciones con la RASD.       

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