miércoles, 11 de marzo de 2015

Patriotismo o traición

Publicado en La Razón, de Lima-Perú, el 11 de marzo de 2015
http://larazon.pe/opinion/16435-patriotismo-o-traicion.html/

Patriotismo o traición


Ricardo Sánchez Serra

La frase de un poeta guatemalteco me impactó: “¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados. Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!”.

Hasta ahora no termino de comprender por qué alguien puede traicionar a su país, a su nación, a su líder… ¿Por qué Judas traicionó a Jesús? Y acercándonos a nuestra región tenemos al indio Felipillo, que condujo a los españoles a donde estaba Atahualpa y que todavía tergiversa la traducción entre el encuentro entre Pizarro y el inca y muere traicionando a Almagro.



En principio, la persona que traiciona no tiene valores, no se los inculcaron, nunca lo aprendió. Pero, por simple lógica o razonamiento ¿no brota querer a la tierra que te vio nacer y crecer?

Siempre creí equivocado que algunos gobiernos hayan sacado de la currícula escolar, la instrucción pre militar y la educación cívica.

Yendo al fondo de la cuestión, todos los peruanos tenemos que estar firmemente unidos contra el espionaje chileno, que los traidores peruanos sean severamente castigados y que Chile pida disculpas públicas, como ya lo hizo con Argentina hace una década.

No debe haber un debate de si el Gobierno actuó bien o mal, débil o fuerte, con sensatez o candor. El Estado procedió correctamente. El presidente Humala fue asesorado cabalmente por la Cancillería. Una primera nota de protesta apropiada y ante la burla chilena, una segunda firme e indignada. ¿Seguirá Chile respondiendo con su complejo de superioridad? ¿O será sincero por primera vez en su historia ante el Perú?

Esas voces minoritarias que cuestionan el actuar del Gobierno, lo hacen por el odio al presidente, por simplemente oponerse a todo lo que hace o hasta por conjeturas. Los librepensadores no tienen cabida en un acto de traición. Los chilenos deben estar riéndose, una vez más, de la falta de unidad de los peruanos y los engorila a continuar mintiendo. Esa conducta de una minoría de peruanos, llevados por no sé qué intereses es moralmente censurable y le hace el juego a los traidores.